Volver a lo que funciona: la lactancia, una forma de volver a lo esencial
Carmen López Guzmán, puericultora de GO, reflexiona: una lactancia no necesita solamente deseo, también necesita información, acompañamiento y una red que la sostenga.
En el reciente marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, Carmen López Guzmán, puericultora de GO, reflexiona sobre los miedos que muchas mujeres atraviesan antes de amamantar y sobre algo fundamental: “Una lactancia no necesita solamente deseo, también necesita información, acompañamiento y una red que la sostenga”.
Incluso antes del nacimiento, muchas mujeres llegan a la maternidad con preguntas y temores: ¿voy a tener leche?, ¿se prenderá bien?, ¿me va a doler?, ¿voy a poder?
A estos miedos se suman muchas veces relatos de otras mujeres que atravesaron lactancias difíciles: dolor, lesiones, dificultades en el prendimiento o la sensación de no haber tenido suficiente leche.
Como puericultora, creo que frente a estas historias es importante preguntarnos cuánto pudo haber influido la falta de información o de acompañamiento oportuno.
Cuando la lactancia funciona, también simplifica
Una vez establecida, la lactancia puede facilitar muchos aspectos de la vida cotidiana. La leche está disponible cuando el bebé la necesita, a la temperatura adecuada y sin necesidad de preparar, medir, calentar o esterilizar elementos para cada toma.
También existe una dimensión económica y otra que muchas veces olvidamos: el tiempo. En una etapa atravesada por el cansancio, las demandas constantes y el poco descanso, aquello que simplifica la rutina también puede convertirse en una forma de cuidado.
Además, la leche humana es un alimento vivo y dinámico, que se adapta a las necesidades del bebé y aporta nutrientes y componentes inmunológicos fundamentales para su crecimiento y desarrollo.
Lactancia y vínculo
El vínculo entre una madre y su bebé no depende exclusivamente de la lactancia.
Se construye en la mirada, el contacto, las palabras, el cuidado cotidiano y la capacidad de responder a las necesidades de ese bebé.
Sin embargo, amamantar puede generar un espacio particular de intimidad, contacto y conexión corporal entre ambos.
Y aunque la lactancia sea un proceso natural, eso no significa que siempre sea sencillo.
Puede necesitar aprendizaje, paciencia, información y acompañamiento profesional.
No siempre alcanza con querer amamantar
Hay mujeres que cuentan con poco apoyo familiar, que atraviesan la maternidad prácticamente solas, que necesitan regresar rápidamente al trabajo o que se encuentran transitando situaciones físicas o emocionales que dificultan sostener la lactancia que habían imaginado.
En esos casos, la fórmula puede ser una herramienta necesaria y valiosa.
Hablar de los beneficios de la lactancia no significa juzgar a una madre que no amamanta. Una mujer no es mejor madre por dar el pecho ni menos amorosa por alimentar a su bebé con fórmula.
El objetivo debería ser otro: que cada familia pueda tomar decisiones informadas y contar con acompañamiento cuando lo necesite.
Información frente al miedo
También existen creencias que se transmiten de generación en generación y que pueden generar expectativas poco realistas.
Una de ellas es pensar que ofrecer una mamadera antes de dormir hará que un bebé duerma toda la noche. Sin embargo, el sueño infantil es un proceso madurativo y los despertares nocturnos forman parte del desarrollo durante los primeros años de vida.
Lo mismo ocurre con muchas historias de lactancias dolorosas o difíciles que todavía circulan en las familias.
Por eso, acompañar también significa poder diferenciar una dificultad real de un miedo construido a partir de experiencias ajenas.
Una red que sostenga
Quizás una de las claves de esta Semana Mundial de la Lactancia sea justamente esa: volver a lo que funciona, pero sin romantizarlo y sin dejar solas a las mujeres.
Informar durante el embarazo, construir expectativas reales, enseñar cómo funciona una lactancia normal, detectar dificultades a tiempo y acompañar el dolor, el cansancio y las dudas puede cambiar por completo una experiencia.
Porque muchas veces no falta deseo.
Falta información.
Falta apoyo.
Falta una red.
Y generar esa red también es responsabilidad de quienes acompañamos a las familias.
Desde GO buscamos hacerlo desde una mirada integral, comenzando durante el embarazo y continuando después del nacimiento, con profesionales de distintas áreas trabajando de manera interdisciplinaria.
Porque acompañar a una mujer implica mirar también a su bebé, su familia, sus emociones, sus dudas y su realidad.
En esta Semana Mundial de la Lactancia Materna, el deseo es que ninguna mujer llegue a este momento atravesada únicamente por el miedo.
Que llegue con información, con una red y con profesionales capaces de escucharla.
Y que, si desea amamantar, encuentre el acompañamiento necesario para descubrir que volver a lo que funciona también puede ser una forma de volver a lo esencial.
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Carmen López Guzmán
Puericultora